miércoles 3 de diciembre de 2008

Un lugar llamado Milagro

En 1988 Robert Redford dirigió esta película, socialmente comprometida, protagonizada por Ruben Blades, Sonia Braga, Melanie Griffith y un genial Christopher Walken, sobre la vida en un pequeño poblado de humildes campesinos atrapados en la pobreza por culpa de la sequía. Las cosas cambian radicalmente cuando el protagonista, José Mondragón, toma una iniciativa que hará renacer la esperanza en los campesinos, haciéndoles tomar conciencia de grupo, para solucionar un eterno conflicto sobre un tema muy actual.

Ayer ese poblado fue Podgorica, el protagonista Javi Salgado (20 puntos, 2 rebotes y 5 asistencias para una valoración de 16) y el milagro ganar un partido que estaba irremediablemente perdido. Para conseguir la hazaña, Salgado estuvo bien acompañado por Fred Weis (9 puntos y 6 rebotes para 14 de valoración), Marco Banic (10 puntos y 4 rebotes para 11 de valoración) y un Quincy Lewis (10 puntos) que tuvo la serenidad y sangre fría suficientes para lanzar un triple con 62-60 en el marcador, a falta de 32 segundos.

El Bilbao Basket llegó tarde al partido, sólo apareció en el último cuarto, para dar una imagen más aproximada a la que está ofreciendo últimamente y ganar ese parcial, el único, por 7-22 que sería suficiente para obtener la victoria y llevársela, en el mosquito, rumbo a Bilbao.

El partido empezaba bien para los de Txus Vidorreta, con un parcial de 0-4, y un equipo montenegrino algo dubitativo y desorientado. Pero sólo duró unos minutos porque rápidamente hubo un cambio de roles, los anfitriones se ponían a defender duro y correr y las dudas se las pasaban a los visitantes. El Buducnost es un equipo joven y descarado, incómodo y agresivo en defensa que contó con cierta permisividad arbitral en el uso de las manos y los contactos. Así las cosas acabaron ganando el cuarto por 16-13, una anotación baja que fue la tónica de todo el partido.

En el segundo cuarto parecía que Weis iba a imponer su ley aportando cinco puntos y mucha intimidación en defensa pero el equipo seguía despistado, intentando aclimatarse a su primer partido continental, a una competición diferente, con un arbitraje diferente, y a un equipo un tanto anárquico y alegre en ataque. De hecho parece que quería mimetizarse con él, imitar su estilo de juego, lo que suponía algo así como un suicidio deportivo, renunciando a buscar a Banic en la zona, lo que casi cuesta un buen disgusto. Demasiadas cosas para que el partido se pusiera de cara. Un parcial más normal en cuanto a anotación, 21-18, para un marcador de 37-31 al descanso.

Al vestuario y todos esperando la reacción a la vuelta, en el tercer cuarto. Pero tampoco llegó. La misma tónica, el equipo de casa a la carga, metiendo triples y el visitante a verlas venir, fallando tiros y hasta bandejas (porcentajes muy discretos de 58,6 en tiros de 2 y 33,3 en triples) y perdiendo en la lucha por el rebote. Un triple sobre la bocina amplía aún más la diferencia, dejándola en 58-45, para afrontar el último y definitivo asalto.

Y llegó el desenlace. Último cuarto, última oportunidad para intentarlo y de repente todo cambia. El Bilbao Basket, que parece haber tomado una pócima secreta, sale a cancha con una imagen diferente, quitándose las dudas y los miedos de encima. Empiezan a buscar a Banic en la zona, endurecen la defensa y la distancia se va recortando. El Buducnost cambia alegría por dudas y miedo y llegan las imprecisiones, los balones perdidos y el no querer mirar mucho el aro. Parcial de 0-11 a falta de 2’ 43’’, 4 puntos más de Salgado, que hizo 10 en el cuarto, para colocar el marcador en 62-60 faltando 43 segundos. Y en ese momento aparece Lewis para marcar un triple esperanzador que pone a los de La Casilla por delante. Y es cuando Salgado decide que el partido ya no se les va a ir. Coge el balón fuerza dos faltas más, mete otros 4 puntos y 65-67. A la ducha, la hazaña se ha conseguido.

La valoración global final de cada equipo lo dice todo, Buducnost 40 y Bilbao Basket 47 con 4 jugadores (Guardia, Recker, Savovic y Blums) de los 10 utilizados, porque el concurso de Pasalic fue meramente anecdótico, en valoración negativa. En el Buducnost destacaron Maras (12 puntos, 4 rebotes) Gordic (12 puntos) Otasevic, un base duro y defensivo que se encargó de desgastar a los bases bilbaínos, Dasic (8 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias) y Micov (9 puntos y 4 rebotes).

Lo mejor de todo, más bien lo único bueno, el resultado, una victoria que enmascara de alguna forma la imagen ofrecida. Pero el objetivo se ha cumplido: acumular experiencia y minutos, quitar los nervios y la tensión de jugar en otro país, rodar y conjuntar el equipo y… ganar. Porque al final se obró el milagro y sucedió lo que hasta ese momento nadie pensaba que podía pasar, la decisión de Lewis al lanzar el triple ganador y el empeño, y seguridad en los tiros libres, de Javi Salgado por llevarse la victoria, una victoria que mantiene al Bilbao Basket al frente de la clasificación con dos partidos ganados.

Foto: ACB

© 2008 Ricardo Pinedo para Bkball.net. Todos los derechos reservados.
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