sábado 16 de agosto de 2008

Las cosas del Palacio van despacio, muy despacio

La noticia aparecida en algunos medios sobre las negociaciones entre el iurbentia Bilbao Basket y el BEC, para que la próxima temporada el equipo de la Casilla disputase todos sus partidos en el recinto baracaldés, nos dio a entender que el proyecto del nuevo Palacio de los Deportes de Bilbao y futura sede del equipo bilbaíno, atraviesa un retraso, no se si considerable, pero a todas luces evidente. La necesidad de localizar un recinto acorde con las expectativas de crecimiento del club y la incorporación del equipo a las competiciones europeas, obligan a sus responsables a buscar soluciones de forma rápida e inmediata.

Una de las cuestiones que hace cuatro años se marcó como determinante, por los directivos de la entidad, era disponer de un recinto deportivo acorde con dichas pretensiones. Era obvio, ya por aquellas fechas, que La Casilla no era el lugar adecuado para que el Bilbao Basket creciese en lo que hace referencia a los socios y abonados. El aforo del hasta hoy complejo deportivo de La Casilla no excede, más bien llega con apuros a las 5000 localidades, cifra a todas luces insuficiente, el “lleno técnico” del recinto es una rémora grande para esas expectativas de futuro.

Después de, supongo, múltiples reuniones entre el Consejo de Administración del entonces Lagun Aro Bilbao Basket y el Ayuntamiento de Bilbao, se transmitió a la opinión pública y en especial a los socios y abonados del club, el que sería el proyecto de la “nueva casa” del Bilbao Basket, el Palacio de los Deportes de Bilbao ubicado en Miribilla, una zona de expansión del gran Bilbao.

En una valoración previa pensé que no era el lugar idóneo para ubicar un Palacio de Deportes, que semana tras semana movería gran cantidad de público, sobre todo si tenemos en cuenta las “dificultades” para llegar hasta el lugar, no hay metro, solo una estación de tren, todavía en construcción, dificultad extrema para aparcar vehículos particulares, etc.

Después de darme un paseo por el lugar y comprobar in situ tanto el sitio donde irá ubicado el recinto deportivo y la distancia hasta la nueva estación, sigo pensando, a día de hoy, que es una completa aberración la situación de dicho Palacio de los Deportes.

Desde la estación de cercanías hasta el recinto deportivo hay aproximadamente entre 300 y 400 metros de distancia, todo cuesta abajo, sin ninguna zona de cobertura ante las posibles inclemencias del tiempo y con el esfuerzo que supondrá ascender esa cuesta cuando se regrese a la estación del tren. Una estación, por cierto que es subterránea, que dispone de 6 ascensores que deberán soportar la avalancha de aficionados que se producirá cuando todos traten de llegar al recinto o volver hacia sus hogares, una estación con un gran desnivel en metros entre el exterior y el anden, estoy hablando de más de 50 metros de profundidad, que habrá que salvar en esos 6 ascensores.

El proyecto inicial contemplaba un parking de 250 plazas en el recinto deportivo, dedicado a jugadores, directivos, etc., pero en ningún caso al público en general, con lo cual la posibilidad de acceder a la zona en vehículo privado se me antoja imposible. Si en pleno mes de Agosto, nos ha costado aparcar, ¡que tiene que ser en la época en la que todos los residentes de la zona se encuentran en sus domicilios!, como digo tarea imposible.

Mi amigo y colaborador de este blog, Ricardo Pinedo, ya lo atisbó en su artículo “Repartiendo en la Zona” del que extraigo un párrafo:


No me imagino al sr. Azkuna construyendo San Mames, como dijo en su día, en Artxanda, porque sería posiblemente lo último que hubiera hecho como alcalde ya que después de quemarle el bigote -y posiblemente su despacho municipal-, los aficionados le habrían acabado arrojando a la ría –sin gabarra- camino del Cantábrico, siguiendo la ruta del Pride of Bilbao, destino a Portsmouth. Y es que está muy bien querer llenar la ciudad de bibliotecas pero la gente también reclama centros de ocio y de esparcimiento donde hacer y ver deporte. No debemos olvidar que desde los tiempos de Josu Ortuondo ya existía un proyecto para convertir la vieja Alhóndiga en Pabellón multiusos.

No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que este no es el sitio ideal para albergar a un equipo de la máxima categoría del baloncesto nacional, da la sensación de que las decisiones se han tomado precipitadamente y que la “imposición” del lugar se debe a cualquier tipo de razón, solo el sentido común no ha imperado en esta decisión.

Solo el tiempo es el que dará y quitará razones, aunque mucho me temo que en este asunto poco o nada queda por hacer, solo desear que las obras terminen cuanto antes y que el club bilbaíno pueda “quemar” las etapas marcadas desde el comienzo de su proyecto deportivo.


El nuevo hogar del Bilbao Basket

Galería de algunas fotos reales y del proyecto.







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