jueves 26 de junio de 2008

Días de streetball y pan tumaca (V)

LOS ULTIMOS COLETAZOS

El regreso, a Sant Pol de Mar, se hizo largo, eran las cuatro de la mañana y nuestros pensamientos solo se dirigían en una única dirección, una hermosa cama que acogiese nuestros ya agotados cuerpos.

El plan para el día siguiente era muy agradable y poco agotador, descansar hasta la hora que deseásemos, recoger las canastas apiladas en la explanada del aparcamiento de Illa Fantasía, tarea esta que se realizaría con un camión para no tener que desmontarlas, y por último ir al estudio de Radio Unión Catalunya para emitir el último programa de Pick And Roll de la temporada.

Tiempo libre abundante, aunque como siempre o casi siempre esto son planes de futuro, luego la realidad y cada momento será el que marque la pauta, como así resultó.

Me levanté tarde, si lo comparamos con los días precedentes, aunque pronto, depende como se mire. Habitualmente no suelo quedarme mucho tiempo en la cama, es mi biorritmo, con seis o siete horas de descanso, tengo suficiente.

Eran las diez o diez y media, hacía un día precioso, parece como si “el astro rey” quisiera despedirse de nosotros con una mañana radiante, plena de luz. Jordi se encontraba revisando los vídeos que había grabado durante el torneo, era un paso previo de criba, quitar la paja y tratar de dejar los más vistosos, tarea nada fácil, dada la gran cantidad de imágenes que tomó.

Nos enfrascamos en una conversación sin fin, debatiendo sobre el “bien y el mal” y las horas pasaron por delante de nosotros sin que nos percatáramos de que, sencillamente, el tiempo vuela.

Javier se levantó, ya no recuerdo a qué hora, desayunó y se unió a nosotros en la conversación, pero una llamada de teléfono arruinó su plan. Desapareció de la casa, salió a la calle, Javier es un hombre curioso, cada vez que habla por el celular, no puede estar quieto en un punto, necesita moverse constantemente, seguro que no es el primer caso, pero me chocó la relación indisoluble entre el movimiento y el hablar por el teléfono móvil.

Mientras, nosotros seguíamos a lo nuestro, comentando, precisamente este hecho curioso, pasadas, no sé, tal vez una hora, Javier regresó comunicándonos que se había quedado sin batería y que necesitaba otro teléfono para continuar la conversación a lo que Jordi accedió prestándole el suyo, eso si con la “severa” advertencia de que no arruinase su cuenta bancaria con llamadas de tan larga duración, de ahí el apodo de el “móviles”.

Era tal la relajación que nos invadía que no nos dimos cuenta que habíamos quedado a las tres de la tarde con Modesto y Tamara, ¿recordáis a Modesto? Habíamos quedado para recoger las canastas y devolverlas a su origen, pero era evidente que teníamos un problema grave, Javier había vuelto a “desaparecer”, no habíamos comido y la hora se nos echaba encima.

Salí a la calle para localizar al “móviles”, pero no conseguí ver a nadie, retorné a la casa y le comenté a Jordi que Javier por lo menos estaba en Calella. Después de una “angustiosa” espera Javier apareció y recibió una “severa reprimenda” por su actitud.

Con el tiempo justo nos pusimos en camino hacia Illa Fantasía, al llegar, no encontramos a nadie por lo que decidimos ir a comer algo rápidamente y retornar enseguida, para ayudar a Modesto y Tamara.

No hicimos más que sentarnos a la mesa cuando el teléfono de Jordi sonó, era Tamara que le interpelaba sobre dónde estábamos. Comimos a toda velocidad, como caballos desbocados y regresamos a la explanada, habían transcurrido unos quince minutos escasos desde la llamada, pero al llegar, vimos que ya no quedaba tarea para realizar, Modesto y Tamara habían finiquitado el trabajo, ¡sinceramente increíble!, habían cargado diez canastas en un camión, eso sí con una plataforma que agilizaba la labor, pero el trabajo había que hacerlo.

Las canastas, como he dicho antes, había que llevarlas hasta su lugar de procedencia y Jordi le indicó a Javier que acompañara a Tamara y Modesto, para ayudarles, de esta manera el trabajo sería mas ligero y a mi me liberó de un trabajo extra, ¡gracias jefe, ya le enviaré el cheque!

Jordi y yo nos quedamos solos, una visita a la gerencia del parque acuático y a Sant Vicenç de Montalt (Barcelona) sede de la marca de balones Baden, pondrían el punto y final a todo lo relacionado con el torneo de streetball de Illa Fantasía.

No obstante esa noche y a las diez, tendríamos una nueva cita, todos juntos, en Radio Unión Catalunya, era lunes y el programa de radio Pick And Roll, nos esperaba con los brazos abiertos, tal vez, en su último día, pero eso, será otra historia…

© 2008 Juan Carlos Romo para Bkball.net. Todos los derechos reservados.




0 Opiniones:

Publicar un comentario en la entrada

Gracias por la visita y por el comentario.