viernes 4 de enero de 2008

Repartiendo en la zona

Ha terminado otro año, el 2007, y este es el momento que muchos emplean para hacer balance, establecer rankings con los mejores del año en todas las categorías imaginables. El Bilbao Basket ha tenido un año glorioso culminado con broche de oro, un mes de diciembre brillante, en el que ha ganado los seis partidos que ha disputado y le ha valido para comer las uvas de fin de año y ver el tradicional concierto de año nuevo, con el maravilloso cierre de la marcha Radetzky, como líder de la ACB. No deja de ser una anécdota, pero bendita anécdota. Como diría aquel, “que les quiten lo bailao”. Clasificado para la Copa, puede que como cabeza de serie, la categoría prácticamente salvada y el playoff al alcance de la mano. ¿Se puede pedir más?

Pero yo quisiera en este momento fijarme en todo lo contrario y rescatar del fondo del blog el título de una sección que tuvo Juan Carlos, en la que se dedicaba a meter un poco de caña a quien se lo merecía, y hacerlo mío por una vez. Quiero fijarme en los campeones de la metedura de pata, de la cantada más gorda o de la mayor torpeza. Será algo parecido a los premios Razzie, algo así como los antioscar, pero en versión baloncesto y a nivel doméstico. Unos premios honoríficos que “distinguirán” la necedad, la mala gestión, el encorsetamiento y la falta de reflejos. Yo he establecido tres categorías y he encontrado tres auténticos “campeones”:

Premio “Pierre Nodoyuna” a la mayor metedura de pata. Y el ganador es el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna por empeñarse en sacar el Palacio de Deportes del centro de Bilbao. La Casilla ha dado de sí todo lo que podía dar y esta claro que el club necesita un pabellón acorde con las expectativas deportivas creadas. Por otro lado el nuevo barrio de Miribilla, casi terminado, debe tener un polideportivo, como cada barrio, y al alcalde no se le ocurre otra idea que matar dos pájaros de un tiro: construye el Palacio de Deportes en Miribilla, riéndose a la cara de todos los aficionados (salvo de los residentes en dicho barrio, claro está).

No me imagino al sr. Azkuna construyendo San Mames, como dijo en su día, en Artxanda, porque sería posiblemente lo último que hubiera hecho como alcalde ya que después de quemarle el bigote -y posiblemente su despacho municipal-, los aficionados le habrían acabado arrojando a la ría –sin gabarra- camino del Cantábrico, siguiendo la ruta del Pride of Bilbao, destino a Portsmouth. Y es que está muy bien querer llenar la ciudad de bibliotecas pero la gente también reclama centros de ocio y de esparcimiento donde hacer y ver deporte. No debemos olvidar que desde los tiempos de Josu Ortuondo ya existía un proyecto para convertir la vieja Alhóndiga en Pabellón multiusos.

Ya sé que muchas ciudades tienen su Palacio de los Deportes a las afueras pero ¿no solemos decir que en Bilbao somos y nos gusta ser diferentes? Pues hagamos un moderno Pabellón multiusos dentro de la ciudad, pegado al nuevo San Mames y dotémosle de actividades multidisciplinares durante toda la semana. El alcalde le da la espalda al crecimiento del club, al impacto que está teniendo en la ciudadanía y, lo que es aun peor, demuestra que no le importa lo más mínimo enviar al destierro, cada dos semanas, a 9.000 aficionados que tendrán que meterse en la trampa urbanística que será la futura casa deportiva del Bilbao Basket. Una estación subterránea de Renfe con salida mediante ascensores y dos líneas de autobuses serán la forma de llegar mediante transporte público a la cancha. Las otras, las de siempre, “el tren de San Fernando” y en último lugar el coche propio con lo que ello conlleva de caótico en cuanto a llenar de tráfico el barrio en busca de la plaza (de aparcamiento) perdida. Habrá parking subterráneo con 240 plazas pero ya veremos si el publico podrá utilizarlo.

Premio “Asurancetúrix el bardo” a la mayor cantada. Y los ganadores son los medios de comunicación, prensa, radio y televisión, por no tener la cintura suficiente para dar al Bilbao Basket la cobertura y el lugar de privilegio que se merece por derecho propio en nuestra provincia. El Bilbao Basket se ha colocado en la primera plaza de la clasificación, el Athletic lleva tres años luchando por no descender, a pesar del empeño en lograrlo mostrado por directivos, técnicos y jugadores -que todo hay que decirlo- y sigue ocupando portadas y lugares destacados en periódicos y programas televisivos y radiofónicos. Hace dos semanas el Bilbao Basket se enfrentaba al Pamesa en casa, en un duelo del mas alto nivel competitivo que se puede ofrecer y el Athletic se enfrentaba también en casa al Murcia en un duelo que recordó los partidos de patio de colegio y volvió a defraudar, una vez más. Pues fue el club de Ibaigane quien tuvo más cobertura informativa.

Por si acaso y para que no haya malentendidos quiero dejar una cosa clara: soy socio del Athletic. Igual que lo fue mi padre durante toda su vida, igual que lo es mi hermano que, a pesar de llevar casi 30 años viviendo fuera de Bizkaia, mantiene su vinculación social con el club de Ibaigane por pura cuestión de amor a unos colores y a un club. Lo de mi familia con el Athletic es más que afición, es tradición, es religión, es algo que se lleva en la sangre y lo llevamos con orgullo.

Tenemos dos equipos con trayectorias antagónicas, uno creciendo como la espuma y otro perdiendo sus señas de identidad a marchas forzadas. Uno captando seguidores como si de un telepredicador americano se tratara y el otro contando por cientos la cantidad de aficionados que defrauda cada año. Ya es hora de que el equipo que llene portadas y abra espacios informativos sea el de La Casilla. Puede ser que el Athletic esté más arraigado y tenga más impacto mediático pero actualmente no se merece el trato y la cobertura que recibe mientras que el Bilbao Basket, que lleva un tiempo haciendo historia, es un equipo que empieza a ser respetado y considerado en todas partes menos en su propia casa y en el mundo de la información manda la rigurosa actualidad y esta dice que el Bilbao Basket es un equipo al alza y el Athletic es un barco sin rumbo.

Premio “Coyote marca Acme” a la mayor torpeza. Y el ganador es el club Irlandesas, el único representante vizcaíno en la segunda máxima categoría del baloncesto nacional. La LF2 está cambiando, los equipos empiezan a tener estructura profesional, cada vez se manejan mayores presupuestos, las jugadoras cobran fichas más altas y mientras tanto el club de Leioa se ha quedado anclado en la prehistoria del baloncesto y sus responsables, quienes quiera que sean, parecen no estar dispuestos a reanimarlo. Basta con echar un vistazo a la trayectoria del equipo para verlo: Hace dos temporadas jugó el playoff de ascenso. La temporada pasada quedó en mitad de la tabla, en octavo lugar. Esta temporada comparte farolillo rojo con otro equipo y los máximos responsables del club esconden la cabeza como un avestruz asustada esperando no ser el equipo que descienda.

Si no cambian su rumbo, si no modernizan la estructura deportiva adaptándose a los nuevos tiempos acabarán por descender, este año o el próximo. Pero parece no importarles demasiado. Han perdido 10 de los 11 partidos jugados, han recibido palizas preocupantes y sonrojantes y no se ve la más mínima reacción. Como si la cosa no fuera con ellos.

Por todo ello he pedido a los Reyes Magos que traigan montones de carbón a los premiados.

Por Ricardo Pinedo
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